Roberto Piqueras. No lo dejaron entrar al fashionista London Fashion Week

Los amigos del diseñador se presentaron vestidos con la colección en la puerta del Somerset House.

A primera vista, la semana de la moda de Londres podría tener muchas cosas en común con nuestra querida Cibeles –añadir aquí el nuevo nombre si se prefiere–. Ambas se desarrollan en una carpa, y ambas suelen tener a más gente fuera que dentro de la pasarela. En la de Londres también hay tropecientos blogueros sosteniendo su réflex para captar una instantánea fashionista, y entre desfile y desfile Olivia Palermo tiene que resguardarse en algún acceso privado a riesgo de morir por los flashes.

Pero la principal diferencia entre la Somerset House y el Pabellón 14 de Ifema es la devoción que los que están a un lado sienten por los del otro. ¿Alguien se imagina a una adolescente hiperventilando por Paula Echevarría? Pues aquí un autógrafo de Alexa Chung conlleva una veintena de adolescentes de cola.

Esto es, a grandes rasgos, lo que está pasando en London Fashion Week:

Manolo Blahnik, listo para España. El diseñador canario ha diseñado parte del merchandising oficial de LFW, y en unos días estará en Madrid para recibir el Premio Nacional de Moda. Hace unos meses decía estar “muy contento, pero no quiero que me den más premios, no me siento mayor” pero no pudo evitar una sonrisa enorme cuando alguien se lo recordó en el backstage. Manolo, te queremos.

London Calling. Corre la voz entre algunos editores de moda que Londres es la ciudad para los que no son lo bastante buenos para París o Milán, pero Tom Ford ha cambiado las reglas del juego organizando su primer desfile de alta escala en la capital inglesa. L’Wrenn Scott hizo lo propio inspirándose por Gustav Klimt, en un desfile que estuvo aderezado por elegantes camareros sirviendo Shepherd’s Pie a los invitados. Eso sí, Anna Wintour no tocó el ketchup.

Oh Cara. De india navajo en Issa London, camuflada en lana para Sibling, o de negro riguroso en Topshop. Ella es la imprescindible, la buscada, la que ilumina en cuestión de segundos cualquier desfile anodino. Los fotógrafos le gritan de todo cuando sale a la pasarela, ella se ríe y les pone su cara de felina sexy, y al final a uno se le olvida si el little black dress era de seda, terciopelo o estaba hecho de arpillera.

“Yo soy Julian Assange”. Esta frase rezaba la camiseta de Vivienne Westwood en su desfile, con las cuales ya ha recaudado casi 4.000 € para el héroe/villano de Wikileaks. “Es un auténtico héroe, por la sencilla razón de conseguir destapar toda las mentiras de la mafia política”.

Abono semanal. En Londres, como en Cibeles, también existen esas chicas front-row que suelen acudir a una media de tres desfiles por día –mínimo– y es raro que repitan modelito. El título de más asidua se lo disputan Peaches Geldof –a dos meses de dar a luz– y Mollie King, cantante de The Saturdays y ex novia ex-novia del modelo David Gandy. Sentada en el desfile de PPQ también estaba Laura Hayden, que en escasos días presenta su primer videoclip con su grupo Faro Music.

Un español la arma. Lo más punk que tuvo la primera jornada de LFW lleva el nombre de Roberto Piqueras. Este catalán de 28 años lleva varios años en Londres defendiendo su marca unisex de ropa cibernética inspirada en las tribus urbanas, los videojuegos el 3D. ¿Problema? No había presupuesto para desfilar dentro del recinto oficial, pero Piqueras fue más listo que nadie y se presentó con sus colegas de East London, vestidos con la colección, en la puerta de la Somerset House. Esta oda posmoderna acabó en expulsión por parte de los guardias de seguridad, pero de fondo se oían los aplausos.

Rihanna, diseñadora invitada. La de Barbados se convierte en la enésima celebrity en diseñar una colección, esta vez para la marca River Island. El resultado es, según ella una mezcla “chic, fácil y simple”, de lo que ella se pondría un día cualquiera. “Soy bastante egoísta, he pensado en lo que me gusta y nada más”. Con que la compren al menos sus 28 millones de seguidores en Twitter, la cosa habrá compensado.

Sir Paul. “Chico conoce a chica, chica le roba el abrigo” es el mantra que describe Paul Smith, que presentó en la Tate Britain su colección más arriesgada (“y más sexy”, dice él) hasta la fecha. Más colores, más combinaciones y también más ventas, que el inglés ha visto aumentadas un 9% el último año.

Lo 2.0 está pasado. O eso, o no se puede ser más avant-garde que Topshop. La cadena inglesa se ha asociado con Google y el desfile fue retransmitido en directo y en todos los ángulos posibles, literalmente. Tanto que las modelos desfilaban con microcámaras entre la ropa, y uno podía sentirse como una auténtica Jourdan Dunn de 1,80’’ ante el público –aunque fueran solo diez minutos–.

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