Día Nacional de Lucha contra la Violencia de Género en los Medios de Comunicación.

Esta fecha tiene el objetivo es evitar toda discriminación por género u orientación sexual, promoviendo un tratamiento igualitario y no estereotipado.




Si bien los medios de comunicación masiva son los responsables de sus contenidos se volvió más activo el papel de quienes otrora éramos espectadoras y espectadores y cuyo único poder consistía en elegir qué ver, escuchar o leer. Hoy gracias a las redes sociales tenemos la posibilidad de difundir, o no, esos contenidos e incluso de cuestionarlos.

Nuestro rol adquiere otra dimensión, y con ello se nos presenta una oportunidad maravillosa de contribuir activamente a una transformación necesaria tanto individual como colectiva.

Estamos de acuerdo que ante una situación de violencia explícita reaccionamos, nos indignamos, nos duele, pero ¿qué nos pasa con aquello aparentemente inofensivo que al ser más sutil hemos normalizado?

Como counselors acompañamos procesos mediante los cuales nuestras y nuestros consultantes comparten la angustia que les producen esos, injustamente llamados pequeños, actos de discriminación: las palabras hieren, aún si no toman la forma de insultos, aún en forma de chistes, en tonos amigables o adornadas con emoticones. En el análisis y reflexión de lo que decimos y nos dicen y qué hacemos con eso está la semilla fundante de una nueva sociedad, desde lo micro hacia lo macro, porque si nos agobia y abruma sentir que la lucha contra la violencia de género y la discriminación es algo que, en tanto ciudadanas y ciudadanos de a pie, escapa a nuestras posibilidades, puede ser muy gratificante darnos cuenta que sí tenemos el poder de contribuir a erradicarlas, desde nuestro lugar, sea cual fuere éste, con nuestras acciones e interviniendo activamente en las ajenas.

Un chiste deja de serlo si nadie se ríe, pero no alcanza, podemos tratar de explicarle a esa persona por qué no es gracioso e incluso es ofensivo, por qué puede lastimar, aún si la intención no sea esa. Un rumor no comprobado e incluso incomprobable daña, pero deja de tener efecto si nadie lo replica, se desvanece y pierde fuerza. Un apodo discriminatorio duele, podemos aliviar el dolor de esa persona que quizás no se atreve a oponerse en soledad, brindándole nuestro apoyo.

Los estereotipos limitan, nos encasillan, nos sofocan, podemos evitar perpetuarlos, y ayudar a quienes, quizás por desconocimiento aún lo hacen, informándoles sobre lo perjudiciales que son y los prejuicios que alimentan.

Podemos acompañar las transformaciones de quienes nos rodean que así lo deseen y no callar ante quienes se resisten, no desde la violencia, sí desde la firmeza que nos brinda la certeza de que el cambio es necesario y urgente.

Los medios masivos de comunicación necesitan de su audiencia/lectores/consumidores, por eso su contenido está íntimamente ligado a nuestros gustos o necesidades, por lo tanto, dependen de que les hagamos saber lo que hoy no aceptamos, por más inofensivo que parezca.

Por otro lado, cada persona como generadoras y generadores de contenidos tenemos una responsabilidad enorme, aunque no nos percibamos con la masividad que tiene un canal de televisión, por citar uno, desde nuestras redes e incluso desde nuestros chats grupales tenemos la posibilidad de participar de un cambio que nos transforme y transforme a nuestra comunidad en una más inclusiva.

Es momento de prestar atención, no callar, informarnos e informar, acompañar a quienes aún no se dan cuenta del poder de sus palabras, explicarles que la forma de comunicarnos no es inocente, deconstruirnos y ser la voz de quienes aún no pueden expresarse ni defenderse; hacerlo en nuestros ámbitos y con quienes nos rodean no es menor, hoy más que nunca, la suma de individualidades transforman lo colectivo.

Estamos transitando cambios vertiginosos, avanzamos en materia de derechos y equidad, pero falta mucho y tenemos todas y todos la maravillosa oportunidad de contribuir en esta transformación, sin olvidar la responsabilidad del Estado, pero asumiendo la nuestra, que no es una carga, sino todo lo contrario porque… ¿Hay algo más maravilloso que trabajar por un mundo mejor?

Clr. Claudia Quiroga Daldi
Equipo de Difusión del Counseling de la

Asociación Argentina de Counselors