El riesgo de violencia y abuso sexual infantil en cuarentena.

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La cuarentena puede exacerbar la exposición de las niñas, niños y adolescentes (NNyA) a distintos tipos de violencias, ya que el hogar es el entorno más habitual de estas agresiones y la reclusión obligatoria profundiza el aislamiento de las víctimas, advirtieron entidades y organismos de protección, que pidieron mayor compromiso de la sociedad para alertar sobre estas situaciones.

En este contexto, Estado y sociedad civil están maximizando los recursos disponibles para la recepción y atención de casos, al tiempo que apelan a “activar mecanismos de comunidad” para “estar atentos y denunciar”.

“El 80% por ciento de las violencias son intramuros, es decir, cometidas por un familiar o una persona cercana a las víctimas y quienes las detectan son los maestros, los médicos, o alguien relacionado con actividades fuera de casa”, dijo a Télam la asesora general tutelar de la Ciudad de Buenos Aires, Yael Bendel.

Pero con esas rutinas suspendidas “el auxilio que pueden recibir del afuera no llega”, mientras que “el agresor tiene más tiempo y más impunidad” para abusar o ejercer violencia contra los NNyA si vive con ellos.

“Se puede presumir que los factores de protección han disminuido, porque no hay escuela, por ejemplo, y los factores de riesgo podrían haber aumentado, porque al aislamiento que los violentos utilizan como modus operandi, se agrega el propio de la cuarentena”, aseguró a esta agencia, Marisa Graham, defensora de Niños, Niñas y Adolescentes,

Un informe estadístico reciente del Programa Las Víctimas contra las Violencias del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación mostró que el hogar es el lugar donde más frecuentemente se registran los casos de agresiones sexuales recepcionados en sus líneas de atención, con un porcentaje del 46%.

Además, el 57% de los abusadores son varones de la familia y 8 de cada 10 víctimas de abuso sexual infantil son de género femenino.

La asesora general del Programa, Carina Rago, explicó a Télam que los llamados aumentaron, lo que vinculó también al “temor (de las víctimas o madres protectoras) a salir a hacer la denuncia en este contexto, porque creen que nadie las puede acompañar, por ejemplo, así como un mayor control de su libertad ambulatoria por parte de los agresores convivientes, que en algunos casos hasta hacen las compras”.

“Nuestras líneas de atención cuentan con equipos móviles para ir buscar a las víctimas a su domicilio cuando evaluamos situación de riesgo extremo y las acompañamos a hacer todo el circuito”, resaltó la profesional.

“Hemos acompañado, por ejemplo, a mamás con sus niñas víctimas de abuso sexual durante la internación social hospitalaria, que se dispone cuando la víctima está para ser dada de alta pero no tiene dónde estar a resguardo”, dijo

Las funcionarias hicieron hincapié en que “cualquiera puede denunciar y los funcionarios tienen el deber de hacerlo”, y en que ahora más que nunca “lo que necesitamos es mucha solidaridad, sororidad y empatía” en caso de escuchar “un grito, llanto fuerte continuo o conocer situaciones de violencia”.

Bendel resaltó que “no hay consecuencias” si se verifica que la sospecha fue injustificada mientras “se han salvado vidas” por llamados de alarma atinados.

“Hay que cortar con el ‘no te metas’, ‘habrá que ver’, ‘otro llamará’. Les pedimos que estén atentos y, cuando saben algo, por favor denuncien, porque con un llamado pueden sacar a alguien de una situación de mucho horror”, pidió Graham.

Además de las agresiones sexuales y los castigos crueles o humillantes, las y los chicos en cuarentena pueden ser víctimas indirectas de la violencia de género sufrida por las mujeres de la familia, pero también de desatención, sobreexigencia escolar, maltrato psicológico, o tareas domésticas excesivas.

“Hemos visto que el virus afecta menos a NNyA pero en Unicef decimos que son las víctimas ocultas de la pandemia, porque su escuela está cerrada, porque en las políticas de seguridad alimentaria no tienen en cuenta los preparados para menores de 2 años, porque aumenta la violencia y porque la atención médica se puede ver afectada por la saturación de los sistemas de salud”, señaló a Télam, Olga Isaza, representante adjunta de Unicef Argentina.

En cuanto a los NNyA víctimas de abusos y violencia, Isaza analizó que la cuarentena puede ser también “la ocasión para que puedan hablarlo” afuera de su casa, al tiempo que destacó el rol de “los adultos de confianza externos al contexto familiar”, con los cuales mantener el contacto “es clave” para que puedan detectar posibles situaciones violentas.

En el marco del aislamiento social preventivo y obligatorio, el Ministerio Público Tutelar porteño extendió su horario de atención y agregó dos números de atención exclusivamente por Whatsapp

Por su parte, el Programa Las Víctimas contra las Violencias también agregó un número de atención por Whatsapp y mantiene activos “todos sus servicios”.(Ver recuadro Líneas de atención gratuita a niñas, niñas y adolescentes)

En tanto, Unicef presentó un “Plan de Respuesta” y distintas organizaciones –como Aldeas Infantiles y Doncel- publicaron una serie de recomendaciones en sus webs.

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