Fue masiva, La Noche de la Filosofía de Buenos Aires

Fue masiva, La Noche de la Filosofía, enfocada en los temas del presente
En esta oportunidad, el evento tuvo un programa que apuntó a rescatar la figura de filósofos antiguos, como Pitágoras o Heráclito, a través de ponencias simultáneas a cargo de autores como Tomás Abraham, Diego Golombek, Oscar Conde y Esteban Ierardo junto a los alemanes Gabriel Markus y Bernd Scherer, y los franceses Francois Hartog, Mark Alizart, Elsa Dorlin, Jacques Galinier, y Michèle Riot-Sarcey.

La quinta edición de La Noche de la Filosofía se realizó anoche en el Centro Cultural Kirchner con la participación de intelectuales argentinos, franceses y alemanes que disertaron sobre el cambio climático, el feminismo, la violencia y el paso del tiempo desde la biología, la física, la astronomía, la matemática, el psicoanálisis, el arte y la literatura.

El secretario del Sistema Federal de Medios y Contenidos Públicos, Hernán Lombardi, consideró que «en esta nueva edición, con la pasión por la diversidad que tenemos los argentinos, se debatieron los temas del presente y los temas permanentes: temas ambientales y de género, el futuro de la humanidad y las desigualdades, ciencia y arte, centro y periferia, inteligencia artificial y Big data».

Las ponencias comenzaron a las 19 y una de las primeras fue la de la francesa Elsa Dorlin que expuso sobre los conceptos de cuerpos, violencia y feminismo, en una Sala Federal colmada y con traducción simultánea.

Para comenzar, la filósofa propuso la pregunta «¿qué efecto produce ser mujer?» y señaló que las experiencias de cada una de las mujeres no son idénticas, sin embargo implican siempre «tener cuidado cómo caminar, vestirse, sonreír», lo que definió como «una resistencia a largo plazo».

Al mismo tiempo, en la Sala Argentina, Tomás Abraham exponía sobre Michel Foucault y Juan Bautista Alberdi intentando trazar la identidad mestiza de nuestro país con un auditorio silencioso que lo esperó en el Ágora, ubicado en la terraza de la Sala Sinfónica, donde los expositores se instalaban después de sus charlas.

Más tarde, en la misma sala del viejo edificio del Correo, el filósofo Markus Gabriel, representante del nuevo realismo alemán que cuestiona la existencia del mundo, expuso en castellano sobre los vínculos entre «El Aleph» de Jorge Luis Borges y las formas de percibir el universo.

En ese marco, Gabriel sostuvo que «el universo solo existe en teorías que hablan de él» y bajo el título «El matemático es un fingidor» y con reiterados guiños a la Ciudad de Buenos Aires, su ponencia hizo hincapié en la idea de que «la ficción no tiene referencia por fuera de la ficción».

Por su parte, la filósofa francesa Myriam Revault D’allonnes indagó en el vínculo entre verdad y política y advirtió que «la pluralidad humana no es el relativismo de las opiniones» al resaltar que en estos tiempos «no se debe confundir posverdad con ficción, ya que esta no es una acción productiva sino que recubre lo real».

A medida que pasaban las horas, los asistentes circulaban con sus programas por los pisos del edificio buscando ponencias específicas y se disponían a hacer las filas para entrar a las charlas que comenzaban puntual y duraban los 30 minutos establecidos.

El auditorio 513 del quinto piso fue el escenario en el que profesor de filosofía Gustavo Santiago se propuso pensar la filosofía como experiencia amorosa, ya que señaló que el soporte de esa disciplina es el amor y recordó que en la Antigüedad se entendía al amor como «el intermediario entre hombres y los dioses».

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