Insuficiencia cardíaca diastólica: la clave del tratamiento es cambiar el estilo de vida

Durante las últimas décadas hubieron importantes avances en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca en su forma más conocida, que se caracteriza por una disminución de la expulsión de sangre del corazón (insuficiencia cardíaca sistólica). Se han desarrollado nuevos fármacos y dispositivos cardíacos que disminuyen la progresión de la afección, al tiempo que se redujeron las internaciones y la mortalidad, lo que permitió mejorar la calidad de vida de los pacientes y el pronóstico de la enfermedad.

Sin embargo, la misma evolución no se ha visto en el otro tipo de insuficiencia cardíaca, denominada “diastólica”, que se caracteriza por la dificultad del corazón para llenarse. Si bien es tan grave como la primera, no se lograron aún avances que permitan modificar la evolución de la enfermedad, lo que la convierte en un riesgo para la salud pública y la población en general.

NÚMEROS QUE HABLAN

Se estima que la tasa de insuficiencia cardíaca en la población adulta general es de entre el 1% y el 4% y, dentro de este grupo, el 50% corresponde a la forma de insuficiencia cardíaca diastólica, también llamada “insuficiencia cardíaca con fracción de eyección del ventrículo izquierdo preservada”.

Esta enfermedad es la consecuencia de muchas otras. Por eso, y debido a que no hay medicamentos que hayan demostrado cambiar su curso, lo más importante es el tratamiento de las afecciones predisponentes, entre las que se encuentran la hipertensión arterial, la diabetes, la obesidad, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la dislipemia, la enfermedad coronaria y la renal. Además, su prevalencia aumenta con la edad, un factor de riesgo no modificable.

Para su diagnóstico se evalúan los signos y síntomas, que son indistinguibles de la otra forma de insuficiencia cardíaca más conocida, por lo que se indica la realización de un ecocardiograma que muestra alteraciones específicas.

Entre los principales síntomas, los pacientes suelen presentar dificultades para respirar, fatiga, deben dormir con varias almohadas o semi sentados para respirar mejor, y retención de líquidos.

TRATAMIENTO Y PERSPECTIVA

La insuficiencia cardíaca diastólica se trata con un estricto control de los factores de riesgo, un intensivo tratamiento de las enfermedades que la predisponen y con cambios en el estilo de vida, tales como no fumar, mantenerse físicamente activos, consumir alimentos saludables,

mantener un peso adecuado, reducir y controlar el estrés. Entre ellos, el más importante es la actividad física pues demostró mejorar la calidad de vida de los pacientes y evitar internaciones.

Por la Fundación Cardiológica Argentina (FCA), con el asesoramiento de la Dra. Stella Maris Pereiro González, médica cardióloga (MN 86.337), miembro de la FCA.

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