La imagen de la mujer en el arte ruso en retrospectiva en de Museo Ruso de Málaga.

La imagen de la mujer en el arte ruso se exhibe en una magistral retrospectiva en de Museo Ruso de Málaga hasta febrero de 2020.

Las exposiciones anuales que se programan en la Colección del Museo Ruso permiten abrir ventanas a la cultura, la tradición o la historia de Rusia a través de las obras de arte. Si en anteriores ocasiones el hilo conductor ha sido un período histórico (Los Románov, Radiante porvenir) o un tema transversal (Las cuatro estaciones), en 2019 el hilo conductor será la mujer. De las vírgenes que en los iconos trascienden los códigos hieráticos de representación, en gestos de profunda y sencilla humanidad, hasta las amazonas del proletariado que se muestran orgullosas en el trabajo, fieramente independientes, en igualdad con sus camaradas, la galería de retratos femeninos seleccionados por la comisaria Evguenia Petrova nos ofrecerá no solo un muestrario de gran pintura rusa de todas las épocas, con autores como Repin, Kustódiev o Guerásimov, sino también una radiografía social a través de estos personajes femeninos de todas las épocas.
La mujer -su destino y su carácter- es un tema fundamental en la cultua rusa. Escritoes y poetas como Alexander Pushkin, Lev Tolstóil o Fiódor Dostoievski plantean a partir del siglo XIX los problemas que preocupaban a las sociedad a través de historias de mujeres. En ese período las artes plásticas se inspiraron en las mismas ideas que la literatura.
Hasta finales del siglo XVIII toda la cultura de Rusia estuvo relacionada con la visión del mundo de la iglesia ortodoxa. Ls imágenes de la madre de Dos y de los santos llenaban po igual iglesias y hogares, fuera de la nobleza, de los campesinos o de la població urbana. La Virgen, que era venerada tanto como Cristo, se consideraba la patrona de Rusia, la que la defendía de las desgracias, razón por la cual los íconos dedicados a la Virgen son tan numerosos y variados.

Un tiempo desvirgado

Los cambios que ocurrieron en Rusia durante el reinado de Pedro I (1672-1725) se reflejaron no sólo en la vida de las diferentes capas de la soceidad, sno que afectaron sensiblemente a la situación de las mujeres. Después de la muerte del zar, el trono ruso estuvo ocupado por mujeres durante casi un siglo. Las emperatrices Catalina I, Anna Ióannovna, Isabel Petrovna y Catalina II no fueron todas de origen ruso, pero amaron Rusia y la sirvieron con fideridad. Los retratos de gala de las empreatrices, así como los de las esposas de los empreradores que vinieron despuees, decoraban palacios e instiuciones oficiales mostrando con orgullo los rostros de las mujeres de la dinastía.

La europeización de la cutura rusa, en gran medida, discurrió paralela a la emancipación de las mujeres. El papel de los artistas en este proceso fue muy relvante. Con sus obras sobre la situación de las mujeres de diferentes clases (campesinas, nobles, comerciantes, obreras, intelectuales) prepararon el terreno para su liberación de todo tipo de prejuicios sociales. Tanto en el arte como en la literatuda de la segunda mitad del siglo XIX destacaron los temas de los matrimonios forzados sin amor, la difícil situación de las viudas que habían perdido al sostén de la familia y el exceso de trabajo.

Feminismo ruso

El hecho de que las mujeres no tuvieran derecho a la fomación profesional, así como a participar en la vida pública, fue también un problema que preocupó a la sociedad ruza del siglo XIX y de principios del XX. Las mujers en Rusia trabaaron duro para que se reconociera su talento pero hasta principios del siglo xx sus aspiraciones se enfrentaron a osbtáculos constantes. Sofía Kovalévskaia (1850-1891), una matemática sobresaliente, estudió en Alemania y obtuvo un puesto de profesora universitaria, pero no en Rusia, sino en Suecia. María Bashkírtseff (1858-1884) artista y escritora, conquistó fama en Francia, mientras que en su país no se dio a conocer hasta algunos años después de su muerte.

Es posible que sólo las revolucionarias radicales como Sofía Peróvskaia (1853-1881) o Vera Figner (1853-1942), que organizó el asesinato del emperador Alejandro II, fueran célebres inmediatamente en Rusia debido a sus sonados procedimientos judiciales. Pero la condena de su brutal terrorismo no obtuvo un acuerdo unánime en la sociedad. Se necesitaban cambios sociales y las mujeres desempeñaron un papel importante en su preparación.
A finales del siglo XIX y principios dl XX toda una pléyade de mujeres cultas, inteligentes e independientes conquistaron con entusiasmo diversas esferas de la actividad, cambiando gradualmente tanto su destino como el semblante de Rusia. Después de la revolución de 1917 las mujeres adquirieron los mismos derechos que los hombres en cuanto a educación, elección de profesión, salario y participación en la vida pública, lo que se reflejó enseguida en diversos ámbitos de la cultura, incluidas las artes plásticas.

Desde finales de la década de 1910 la mujer en la Unión Soviética (en Rusia a partir de 1991) no se limitó a ostentar el papel de madre. Pasó de obrera, dirrectora de granja coletiva, de fábrica o de plantas industriales, actriz, directora de teatro o cine, camarógrafa, científica, científica, profesora, escritora y artista. En esta exhibición su recorrido.

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