Las críticas más comunes a la astrología es que los signos zodiacales no coinciden con la posición astronómica.

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En la astrología occidental, los signos zodiacales o astrológicos,  son los doce sectores de treinta grados de la eclíptica desde el equinoccio vernal, una de las intersecciones con la elíptica con el ecuador celeste, también conocido como Punto Aries. signos que provienen. De acuerdo con esta astrología, los fenómenos celestes reflejan o rigen las actividades humanas, de forma que se sostiene que los doce signos del Zodíaco representan doce personalidades básicas o modelos de expresión característicos. El orden de los doce signos tradicionales es: Aries, Tauro, Géminis, Cáncer, Leo, Virgo, Libra, Escorpio, Sagitario, Capricornio, Acuario y Piscis. El nombre de cada sector fue dado según las constelaciones que pasaban en el momento de nombrarlos.

Una de las críticas más comunes a la astrología es que los signos zodiacales no coinciden con la posición astronómica de las constelaciones, de manera que más del 95% de la población no ha nacido realmente bajo la influencia de los astros que definen su signo.

Si bien dice el culto zodiacal tiene sus inicios muy antiguos en Babilonia y Egipto, todas las fuentes consultadas, especialmente los astrólogos, que estudian estos, dicen que el zodiacal occidental tal como lo conocemos proviene de la antigua Grecia: los 12 dioses olímpicos de la mitología griega, donde son protectores de su propio signo, sus personalidades son muy distintas, y tienen virtudes como defectos en particular. Aunque hay una versión que explica que los signos zodiacales fueron creados por Ram (Rama) con los que narra su vida, batallas y conquistas.

Los signos están influenciados por un planeta o astro y estos llevan nombres de la mitología romana antigua, que tienen el mismo equivalente en la mitología griega (ejemplo, Venus: Afrodita; el Sol: Helios). El culto dejó de practicarse tras la prohibición de la inquisición cristiana (s. IV d. C.), y fue retomado varios siglos después a partir del Renacimiento (s. XVI-XVII), o más tarde incluso.

Tanto en la astrología occidental como en la India se enfatiza el espacio y el movimiento del Sol, la Luna y los planetas en el cielo a través de cada uno de los signos zodiacales. En la astrología china, en cambio, el énfasis se encuentra en el tiempo, con el zodiaco operando en ciclos de años, meses y horas del día. Una característica común de las tres tradiciones, no obstante, es la importancia del signo ascendente, es decir, el signo zodiacal que está ascendiendo, según la rotación de la Tierra, en el horizonte oriental en el momento del nacimiento de la persona.

Desde sus inicios, la astronomía ha conocido y calculado que la duración y el número de signos zodiacales descrito y en que está basada la astrología están equivocados. Astronómicamente, se conoce que los signos zodiacales no tienen la misma duración de tiempo, ya que las constelaciones zodiacales tienen diferentes tamaños y, por lo tanto, los signos del zodiaco deberían durar diferente número de días, y por ello no deberían estar divididos arbitrariamente para abarcar equitativamente el periodo de un año. Igualmente, también se sabe que en la franja del cielo llamada zodiaco, por la que el Sol transita, existe además una decimotercera constelación, llamada Ophiuchus (Ofiuco), y brevemente una decimocuarta, Cetus (la Ballena). Si a ello se suma el hecho de que el eje de la Tierra se desplaza cada año, luego de transcurridos cerca de tres mil años desde que se fijara el primitivo zodiaco tendríamos que atrasar el horóscopo un signo completo.

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