El Malba festejó su Noche Azul, inspirada en la casa de Coyoacán de Frida Kahlo

El Malba festejó su Noche Azul, inspirada en la icónica casa de Coyoacán de Frida Kahlo

TIP: Frida Kahlo si viviera jamás estaría en el MALBA y menos Diego. Todo sigue siendo la cultura de la cancelación. Pero como no somos quien para no dar noticias. Te damos la noticia cheta del día. Los chetitos de Buenos Aires en el MALBA.

Con el festejo de la «Noche Azul», inspirada en la icónica vivienda de Coyoacán donde nació, vivió y murió la pintora mexicana Frida Kahlo, el Malba celebró anoche el cierre de un año en el que logró desatar la «Fridamanía» entre el público, gracias a la llegada al museo de la pieza «Diego y yo», la más cara del arte latinoamericano que adquirió el fundador del espacio Eduardo Costantini.

Organizada por Malba Amigos, la «Noche Azul» se celebró en la terraza del museo, una fiesta que incluyó música a cargo de un DJ, comida, bebida y recorridos nocturnos por las dos exposiciones actuales del museo, «Tercer ojo. Colección Costantini en Malba» y «Schhhiii…» de la artista Anna Maria Maiolino.

Las entradas se agotaron rápidamente para el evento cuya recaudación será destinada al programa escuelas y familias en Malba, y los asistentes acompañaron con gran éxito la consigna de la noche que era el dress code (código de vestimenta) azul. Durante la noche, se pudo apreciar la fidelidad a la consigna entre las personas con vestidos, camisas, pantalones y accesorios en los más variados tonos de azul.

Al museo no le faltan motivos para celebrar: este 2022 logró desatar la «fridamanía», desde que abrió al público la muestra que pone en diálogo por primera vez las obras de Frida Kahlo «Autorretrato con chango y loro» -integrante del acervo fundacional del museo- y «Diego y yo», el millonario cuadro que adquirió el año pasado el fundador del Malba.

«Diego y yo» marcó un nuevo récord para el arte latinoamericano en noviembre del 2021 cuando Costantini la adquirió para su colección personal.

La obra fue pintada por la artista mexicana antes de su muerte en 1954 y en ella aparece el rostro de su marido, Diego Rivera, como un tercer ojo que evoca la obsesión y el sufrimiento de ella por la relación apasionada y turbulenta que mantenía con él.

El cuadro, que se exhibe en la sala Silvia N. Braier, forma parte de «Tercer ojo», la exposición del Malba que reúne más de 240 obras icónicas del arte latinoamericano de artistas como Tarsila do Amaral, Xul Solar, Joaquín Torres García, Emilio Pettoruti, Maria Martins, Remedios Varo, Antonio Berni y Jorge de la Vega, entre otros.

Allí también está presente la otra obra de la pintora que pertenece al acervo del museos desde su fundación: «Autorretrato con chango y loro».