El Museo Sívori anuncia la inauguración de exposiciones

Lajos Szalay en Argentina Inauguración: Sábado 9 de febrero a las 12 Se presentan por primera vez en Buenos Aires más de 70 obras –entre dibujos e ilustraciones– realizadas por el artista húngaro Lajos Szalay durante su estadía en Buenos Aires y Nueva York. También algunos dibujos de Enrique Barilari y dos grabados anónimos realizados a partir de dibujos de Szalay. Javier Plano. Patrones de prueba Inauguración: Miércoles 13 de febrero a las 18 Con curaduría de Rodrigo Alonso, se presentan videoinstalaciones, video-objetos, un tríptico en video y una transmisión. Las obras de Javier Plano exploran la dimensión estética y poética de las imágenes y los dispositivos electrónicos, con el fin de hacer reflexionar al espectador sobre el universo tecnológico que habitamos. El museo Sívori anuncia la inauguración de la exposición Patrones de prueba, del artista Javier Plano El Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori, dependiente del Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, anuncia la inauguración de la exposición Patrones de prueba, del artista argentino Javier Plano, el miércoles 13 de febrero a las 18 en su renovada sede de Av. Infanta Isabel 555 (frente al Rosedal), Parque Tres de Febrero, CABA. Con curaduría de Rodrigo Alonso, se presentan videoinstalaciones, video-objetos, un tríptico en video y una transmisión. Las obras de Javier Plano exploran la dimensión estética y poética de las imágenes y los dispositivos electrónicos, con el fin de hacer reflexionar al espectador sobre el universo tecnológico que habitamos. Equipo técnico: Miguel Grassi, Eric Sauerhering, Carlos Gaglioti, Francisco Galán, Lucas Medina, Ignacio Tamarit, Nahuel Sauza. Montajistas: Pablo Bucci, Eric Sauerhering, Carolina Scarinci. Asistente: Juana Molli Patrones de prueba Por Rodrigo Alonso Las instalaciones de Javier Plano nos invitan a internarnos en las profundidades de las imágenes técnicas mediante una travesía por el reino de los dispositivos analógicos. Cámaras, televisores, caseteras, proyectores y cables conforman este universo de reliquias que fueron centrales en la constitución de una cultura electrónica hace no muchos años, y que hoy observamos como los vestigios de un tiempo superado, lejano y nostálgico. Estos aparatos siguen siendo centrales a la hora de comprender las transformaciones en las formas de visión y percepción que propiciaron los medios de comunicación masiva, de las cuales somos herederos. Son el paso ineludible entre la mirada configurada por las imágenes contenidas en soportes estáticos – como el dibujo o la fotografía – y las dinámicas que, desde la invención del cine, adquieren modalidades cada vez más lábiles y desmaterializadas. Las tecnologías electrónicas producen un tipo de imagen vibrante e inestable que se va conformando continuamente ante los ojos del observador, cuya permanencia y precisión depende de delicados sistemas de calibración. Cuando éstos no funcionan como corresponde, aparecen interferencias, distorsiones y malformaciones que ponen de manifiesto la compleja materialidad tecnológica que los dispositivos intentan ocultar. Las obras de Javier Plano potencian esas anomalías con el fin de evidenciar la singularidad del universo electrónico y explorar sus efectos estéticos y conceptuales. Apartándose de las nítidas formas digitales a las que estamos acostumbrados en la actualidad, se orientan hacia los ruidos, las disfuncionalidades y los desgastes, las retroalimentaciones absurdas y los registros de pésima calidad. En las imágenes que se configuran con dificultad, en los colores que se desfasan, en las interferencias que nos obligan a abandonar la esperanza de reconocer alguna forma, en los ruidos molestos, los tiempos muertos y los feedbacks sin un sentido aparente, se despliega una memoria tecnológica que afectará de diferentes maneras al espectador. Para algunos será una expedición por la arqueología de los medios, para otros será un despertar de recuerdos –e, incluso,de emociones–, para otros será incomprensible. Pero hay una atmósfera que se impone y que es difícil de eludir. Luces, colores, desplazamientos, ritmos, intensidades y ruidos que no sólo producen imágenes, sino también, y sobre todo, evocaciones, experiencias y sensibilidad. Sobre el artista Javier Plano nace en Buenos Aires, en 1979. Es Licenciado en Artes Electrónicas (Universidad Nacional de Tres de Febrero). Cursó talleres de creación audiovisual con Hernán Khourián y Gustavo Galuppo. Participó del programa-beca Interactivos de la Fundación Telefónica, dirigido por Rodrigo Alonso y Mariano Sardón. En 2007 comienza a producir trabajos en video e instalaciones, con los que participa en diversos festivales y muestras organizadas por instituciones locales e internacionales. Entre 2008 y 2016 forma parte de Continente –centro de desarrollo de proyectos vinculados a las artes audiovisuales de la UNTREF–. Recibió numerosos premios y menciones; entre ellos, MAMBA/Fundación Telefónica y 101° Salón Nacional de Artes Visuales, UNTREF. Actualmente se desempeña como docente en la Licenciatura en Artes Electrónicas de la UNTREF, y en talleres de experimentación visual electrónica de manera independiente. Se especializa en la realización de visuales en vivo con medios alternativos, articulando tecnologías de video analógico y digital. Ha presentado su obra en el Centro Cultural Kirchner, el Centro Cultural de la Ciencia, el Centro Cultural Recoleta; Bienal del Sur, Bahía[in]Sonora, Trimarchi y el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, entre otros espacios públicos y privados. El Museo Sívori anuncia la inauguración de la exposición Lajos Szalay en Argentina El Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori, dependiente del Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, anuncia la inauguración de la exposición Lajos Szalay en Argentina, el sábado 9 de febrero a las 12 en su renovada sede de Av. Infanta Isabel 555 (frente al Rosedal), Parque Tres de Febrero, CABA. Se presentan por primera vez en Buenos Aires más de 70 obras –entre dibujos e ilustraciones– realizadas por el artista húngaro Lajos Szalay durante su estadía en Buenos Aires y en Nueva York. A ellas se suman algunos dibujos de Enrique Barilari y dos grabados anónimos realizados a partir de dibujos de Szalay. Esta exposición se realiza en base a un convenio-marco suscripto entre el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y la Alcaldía de Budapest, organizadores junto con la Fundación de Arte Kovács Gábor, con especial apoyo y auspicio de la Embajada de Hungría en Buenos Aires. La colección de la Fundación de Arte Kovács Gábor reúne más de 500 obras gráficas de Lajos Szalay y en la actualidad representa el acervo más completo de su obra. Alrededor de 400 dibujos recuperados del patrimonio del artista que su hija tuvo en su casa de San Diego, le agregan un valor especial a esta colección. Estas obras fueron muy importantes para Szalay, que las llevó consigo durante su peregrinaje como “documentos” indispensables de su vida. Durante los últimos 14 años, la Fundación de Arte Kovács Gábor realizó más de 150 exhibiciones en Hungría. El objetivo de KOGART es fomentar el arte contemporáneo a nivel local y en países periféricos, así como apoyar a jóvenes artistas y conformar su propia colección de arte húngaro correspondiente al último medio siglo. Esta entidad gestiona los patrimonios de Tibor Csernus, Miklós Borsos y Lajos Szalay, exhibidos con gran éxito en Hungría y otros países. Sobre el artista Lajos Szalay (1909-1995) ha sido uno de los más grandes dibujantes de la historia del arte. No en vano Pablo Picasso lo llamó «el próximo mejor artista gráfico del mundo». Es notable su gran influencia sobre muchos artistas gráficos de Argentina, país en el que Szalay enseñó durante más de una década. Se dice que empezó a dibujar antes que a hablar. Comenzó su carrera como pintor, pero pronto les dio la espalda al tono y al color, adoptando el dibujo con tinta como único medio de expresión. Sus primeras composiciones están marcadas por líneas firmes e inequívocas, enfocando en los contornos de objetos y figuras y descartando cualquier tipo de modelado y espacialidad. Szalay experimentó los horrores de la Segunda Guerra Mundial como soldado en el frente oriental. Esos recuerdos lo torturaron durante varias décadas y se hicieron evidentes en el tono dramático y la fuerte expresividad de sus dibujos sobre la guerra. La brutalidad, la sensación de indefensión, la visión horrorosa de las ejecuciones, estallan con fuerza elemental una década después en una serie de dibujos del artista sobre la revolución húngara de 1956. En 1946, el artista integra la delegación húngara que participa en la Conferencia de Paz en París, donde produce ilustraciones que son publicadas regularmente en periódicos como Les Lettres Françaises. Al cierre de las negociaciones de paz, Szalay y su esposa deciden no regresar a Hungría y partir hacia Argentina, un importante destino para emigrar que atrajo a la crème de la crème de la intelectualidad europea con su auge económico, buenas universidades y una cultura vibrante. La producción artística de Szalay en Tucumán (1949–1955) fue variada y abarcó varios géneros. Tuvo alumnos, participó en el taller de grabado de la universidad, pintó, modeló obras escultóricas y creó los –considerados– únicos relieves de hierro sobre la base de sus dibujos. Debido a la falta de fuentes confiables, es imposible obtener una lista exhaustiva de todos los artistas que estudiaron con Szalay en Tucumán y Buenos Aires (1958-1960), y lo consideraron su maestro. Carmen del Ric, Enrique Barilari, Sra. Labé, Carlos Alonso, Martínez Howard, Roberto González, Juan Carlos Benítez, Virginia Carreño, Elvira Martin, Nogués Isaías y Ernesto (Ernő) Zajtai fueron, entre otros, algunos de sus discípulos. Durante su estadía en Argentina, Szalay ejerce la docencia en la Universidad de Tucumán, publica cuatro álbumes de dibujos y realiza varias exposiciones individuales. Su estilo cambia bajo la clara influencia del arte sudamericano, en especial la pintura al fresco. Así, deja de producir exclusivamente dibujos de contorno en blanco y negro y comienza a emplear colores vívidos en las figuras y su entorno. La revolución húngara lo sorprende en Buenos Aires, donde sigue los hechos a través de programas de radio e inmediatamente comienza a dibujar todo lo que escucha. Así nace la publicación SOS El drama de Hungría. En 1960 Szalay se establece con su familia en la ciudad de Nueva York, donde reside por más de 25 años, alcanzando la madurez del estilo individual de dibujo con el que logra reconocimiento en la historia de la gráfica a nivel mundial. Toda una generación de artistas gráficos ha sido educada a partir de sus dibujos producidos en Hungría, Europa y América. A su regreso a Hungría (1988), Sazlay se establece en Miskolc. Toda una nueva generación de artistas gráficos se formó a partir de sus dibujos realizados en Hungría, Europa y América del Norte y del Sur, convirtiéndose en los herederos de su comprensión de la línea, su visión original y el estilo único de su obra gráfica. Sus obras aluden a casi todos los elementos esenciales de la cultura europea, desde el realismo de los dibujos rupestres hasta el expresionismo de la Edad Media y el modernismo de Picasso y sus contemporáneos. ]]>

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