Graciela Taquini Academica de Número, DISCURSO PARA LA ACADEMIA NACIONAL DE BELLAS ARTES

Es para mi un honor haber sido elegida como Académica de Número. Me ha tocado un número tan sugestivo como el trece. Pleno de de connotaciones, Espero que en este caso se refieran a la Buena Suerte. Para los egipcios, la vida era una búsqueda ascendente de espiritualidad que se hacia en trece etapas, doce en esta vida y la trece en la vida eterna. Pero parece que la Academia tiene planes inmediatos para esta anteúltima etapa de mi existencia, por ejemplo organizar ya un premio de nuevos soportes. .Además ¡OH destino! ocupo el sitial de alguien tan prestigioso como el Arquitecto Mario Roberto Álvarez, arquitecto quien diseñó, entre otros muchos edificios memorables, el Centro Cultural San Martín un espacio cultural donde yo me inicié como curadora de Video gracias a la invitación de Elena Oliveras, a cargo de Artes Visuales en el inicio de la democracia. Ella fue la que me sugirió que me dedicara a explorar que ocurría en el video arte en 1984, en un momento que no estaba instalado en el campo artístico nacional. Al mismo tiempo el Centro Cultural San Martín fue el espacio donde volví años después como curadora de mega muestras de Arte Multimedial para cerrar 30 años de trabajo en distintos organismos de Cultura de la Ciudad. Podría citar una boutade de Groucho Marx que dijo “jamás sería socio de un club que me tuviera a mí como socio”. Todo lo contrario en mi caso. Me siento sorprendida y honrada por esta nominación que jamás imaginé. Siento que esta comunidad que me está eligiendo se encuentra desde hace un tiempo en una etapa absolutamente renovadora. Mi inclusión, más allá de lo personal, es un aval del arte contemporáneo en sus expresiones mas recientes, aún en construcción y reflexión. Desde hace un tiem`po la Academia ha sintonizado cada vez más un arte que mira al futuro sin abandonar la historia, la tradición. Elegir a un pionero del diseño industrial como el Arq. Ricardo Blanco es todo un gesto de renovación, lo mismo que tener a una vicepresidenta con la cultura y el empuje de Matilde Marín. Como no estar feliz de poder compartir una labor en la Academia con mi profesor de Barroco, el Dr. Héctor Schenone que me formo en la Facultad de Filosofía y Letras como olvidar sus adjetivaciones las torres achaparradas o la recomendación de mirar siempre en un recorrido urbano hacia arriba. El fue profesor de un curso en el entonces Instituto de Cultura Hispánica y me concedió una beca para estudiar en España en 1971, a través de un trabajo sobre la iglesia de Molinos en los valles Calchaquíes. En el año 2009 vuelvo a viajar al Norte. Allí tuve una de la experiencias estética mas fuertes de los últimos años: visitar el Museo James Turrell en la localidad de Colome en Salta- Pernocté en Molinos. Retorne a la Encomienda, a la Iglesia un paisaje que fue parte de un destino que se empezó a tejer allí y que me conduce acá. De mi beca en España y luego en Italia surgió el convencimiento de que yo no quería ser una medievalista. Mi vocación fue dedicarme al arte de los vivos y no de los muertos. Este interés por lo contemporáneo lo comparto con Nelly Perazzo quien fuera presidenta de la Academia y que cuando fue mi profesora me inculco el temblor cósmico de Cezanne y Van Gogh. Siempre me apoyó y me reconoció no sólo como curadora sino también como artista. Admiro su férrea vocación por las últimas manifestaciones artísticas. Quiero recordar el amor de mis padres, que aunque tenían otro mandato para mí, aceptaron y apoyaron mis estudios en la Facultad de Filosofía y Letras. La generosidad en sostener mis estudios, viajes y becas. Recuerdo el asombro de mi padre, abogado, cuando orgulloso me entregó el titulo en la Facultad de Filosofía y Letras en 1971 en un aula llena de inscripciones políticas y me comento muy impresionado: “Graciela en mi época los profesores, iban de levita”. Historia de las Artes, como se llamaba entonces, una carrera que acaba de cumplir cincuenta años donde tuve maravillosos profesores y que sufrió las consecuencias de la Noche de los Bastones Largos. Cultive allí grandes amistades que me enriquecieron en lo humano y en lo intelectual, Alicia de Colombi una extraordinaria scholar internacional con la que trabaje en el Bennington College y que viajó para esta ocasión desde los Estados Unidos especialmente. Gracias por el sostén espiritual y los momentos vividos con mi hermano amigo Gastón Burucua con el que acabo de compartir una estadía en Berlín inolvidable En perspectiva puedo ver que el año que mi padre agonizaba yo estaba haciendo un seminario sobre Jorge Prelorán, el gran documentalista antropológico, del que fui su biógrafa. El también perteneció a la Academia, un artista sobre el que me especialicé y cuya obra me formó como especialista en la imagen en movimiento y gestora cultural. A través del cine conocí al que fuera mi compañero, el crítico de cine Alberto Farina. Su amor y su brillantez fueron fundamentales en mi vida, pareja, luego amigo inolvidable que nos dejó en el 2009. Aunque mi cinefilia, tiene un antecedente anterior. Se debió a la represión de padre que no dejaba ir al cine solos a mi hermana Marta y a mi cuñado. Es por eso que absorbí todo el gran cine de los cincuenta simplemente siendo una chaperona. Marta fue la primera en traer libros de arte a mi casa. Mas tarde en la FADU compartí mi interés por el cine y el video con mis amigos los arquitectos Graciela Raponi y Alberto Boselli en el momento de esplendor de Carmen Córdoba. En una evolución lógica, el cine antropológico, el cine independiente condujeron casi naturalmente a mi interés por el video arte. Encuentro allí una plataforma inédita para conjugar mi interés por las artes visuales con las audiovisuales. Un campo fértil, nuevo que estaba surgiendo a partir de la democracia y que se enriqueció con el aporte de los pioneros. El video arte tuvo siempre conciencia histórica, Soy la escriba de esa historia desde el año 1992 para el ICI, luego con la incorporación de Rodrigo Alonso a la escena artística se acentúo el pensamiento sobre su especificidad. Rodrigo es en este momento el mayor un importantísimo especialista en el arte de hoy. A partir de 1998 comienzo mi práctica artística cuyo corpus crece en el siglo XXI, siendo ya sexagenaria. En 2011 tengo la oportunidad de mostrar mi obra en mi retrospectiva GRATA CON OTROS en la Sala Cronopios, gracias al director del Centro Cultural Recoleta Claudio Massetti y a la conjunción de muchas voluntades, con la curaduría de Rodrigo Alonso y un magnifico diseño de montaje de Daniel Fischer. Otra persona fundamental que quiero recordar fue Norberto Griffa, un ángel protector, que extraño mucho, él, con el apoyo constante de Aníbal Jozami me abrieron las puertas de la Universidad Nacional de Tres de Febrero. Esta valoración continúa hasta ahora por medio de la gestión de Diana Wechsler, Directora del Instituto que lleva el nombre de mi mentor Griffa. Desde 2005 la Dra. Alejandra Marinaro Secretaria Académica de la Universidad Maimónides, me nombro profesora consulta. Trabajamos en comunión con su colectivo creativo, el Proyecto Untitled y tenemos unos planes muy ambiciosos que trascienden el ámbito nacional. Agradezco la confianza que tuvieron en mi Pelusa Borthwick, Patricia Moreira y sobre todo mi mano derecha Marcela Andino, que me convocaron para FASE un encuentro de Arte y Tecnología que cumple ya 5 años y que se ha convertido en una vidriera y espacio critico de notable interés. Quiero rendir homenaje a quienes fueron mis curadores argentinos y extranjeros que creyeron en mí, que apoyaron y pensaron mi práctica artística A mis equipos y colaboradores especialmente Ricardo Pons, Daniela Muttis, Natalia Rizzo, Gastón Duprat y Mariano Cohn . A mis artistas queridos, que son tantos que no quiero olvidarme de ninguno. Muchos de ellos no solo expusieron sino que co crearon conmigo muchos proyectos, obras, itinerarios y delirios. Nada me da más satisfacciones que ver la herencia de lo artístico en mi familia, sobrinos, sobrinos nietos, escritores, dibujantes, diseñadores, -actores, músicos, futuros cineastas. Creo que no debemos confundir el mundo del arte con sus grandezas y mezquindades con la entrega al arte y a la práctica artística, un lugar de libertad y expansión de la conciencia, Al arte le debo amores, amistades, viajes, exorcismos, goce, placer, siento que es un buen camino para el encontrar sentido de la vida, aun llena de interrogantes. He concebido al arte siempre como un delta donde no solo hay un río principal, sino muchas vertientes. No he tenido cargos directivos, ni una carrera académica docente. He tratado siempre de abrir, vincular, integrar, sumar, siempre CON OTROS. El destino ha querido que mis colegas académicos sean esos nuevos otros a quienes espero no fallar. Se abre un nueva etapa, he vivido muchas vidas, muchas Gracielas como mi obra Roles. Tal vez porque nací bajo el signo de la Serpiente. Presiento que este momento de la Academia será muy luminoso y enriquecedor.]]>