Los monopatines eléctricos, 10 minutos 95 pesos

Los monopatines eléctricos se han convertido en una nueva moda de transporte en calles de Buenos Aires, luego de que autoridades de la capital argentina autorizaran de manera oficial su uso el mes pasado.

El sistema implementado opera de manera similar al de las bicicletas compartidas que hay en la mayoría de las ciudades desde hace años, en el que a cambio de un precio el usuario dispone de un tiempo para usar la bicicleta antes de devolverla en estaciones habilitadas para tal fin.

Los monopatines eléctricos representan una opción de movilidad limpia, eficiente y divertida, cuentan con 500 estaciones en Buenos Aires y se han incorporado al paisaje habitual en la ciudad.

«Hemos tenido una muy buena aceptación de parte de la gente. Estamos muy contentos y entusiasmados con el proyecto, que aspiramos a ampliar a más barrios de la ciudad», dijo a Xinhua Iván Amelong, gerente general para Argentina de la compañía Grin, encargada de la iniciativa.

Resaltó que la propuesta «es una alternativa de transporte adicional a las ya existentes, y está pensada para lo que llamamos ‘la última milla’ antes de llegar al subte (metro), al colectivo (autobús) o al hogar».

«Realizamos campañas de educación vial destinadas a crear conciencia sobre el uso correcto de nuestros servicios de transporte. Queremos hacerlo de manera ordenada y respetando las normas establecidas por las autoridades de la ciudad», subrayó.

Grin está presente en más de 19 ciudades de América Latina de países como México, Colombia, Brasil, Chile, Perú y Uruguay. En Buenos Aires actualmente el área de cobertura incluye a los barrios de Palermo y Recoleta, donde residentes y turistas aprovechan la novedad.

«Es una alternativa divertida para cuando no quiero caminar o para llegar un poco más rápido al destino», dijo a Xinhua Claudia Rodríguez, usuaria del sistema en la zona de Plaza Italia, barrio de Palermo, uno de los puntos neurálgicos de Buenos Aires.

Los monopatines son impulsados por un motor eléctrico y cuentan con dos frenos, ubicados en el manubrio y la rueda trasera.

«No exige un esfuerzo físico para trasladarme y es saludable en materia ambiental. Lo uso para viajes cortos, ya que para un viaje largo terminaría siendo algo caro. Pero la propuesta me divierte», contó el usuario Leandro Anaya.

El desbloqueo del monopatín tiene un valor de 15 pesos (0,32 centavos de dólar), mientras que el minuto de viaje es de ocho pesos (0,17 centavos de dólar), por lo que para un viaje de 10 minutos se debe abonar un total de 95 pesos (2,06 dólares). Un viaje de 10 minutos en autobús se paga en la capital argentina 18 pesos (0,39 centavos de dólar).

Con una capacidad de distancia limitada, la propuesta apunta a facilitar el desplazamiento en trayectos cortos para hacer en automóvil y demasiado largos para hacer a pie.

El usuario necesita desbloquear el monopatín usando su teléfono móvil y el pago se hace a través de una tarjeta de crédito o débito previamente registrada.

La normativa que permite el tránsito de los monopatines en la ciudad argentina se aprobó el 16 de mayo pasado y establece que el vehículo debe tener un sistema de frenos que actúe sobre sus ruedas, una base de apoyo para los pies y timbre o bocina que permita llamar la atención bajo condiciones de tránsito mediano.

Además, debe tener elementos reflejantes para una adecuada visibilidad y disponer al menos de una luz delantera y una trasera.

La velocidad máxima permitida es de 25 kilómetros por hora, es obligatorio el uso de casco y está prohibido el tránsito por aceras, así como también a menores de 16 años.

«Sabemos que lo más importante para los vecinos es llegar rápido a casa o al trabajo disminuyendo los tiempos de viaje», explicó Juan José Mendez, secretario de Transporte de la ciudad de Buenos Aires.

«Los monopatines eléctricos son ágiles, cómodos y se usan en las principales ciudades del mundo para realizar viajes cortos y conectar con el transporte público», abundó.

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